14. El tiempo vuela

Estimados Lectores:

¿Quién pensaría que han pasado seis meses desde mi última entrada? El tiempo vuela… Bueno, pero regresando a la historia mía.  

Una vez que llegué a Sevilla, resultó que las advertencias eran correctas. Mi rápida reacción, no dirigida exactamente por la seguridad, sino por simple cobardía, resultó ser imprescindible. Desgraciadamente, por falta de prudencia, expuse a mi madre a peligros y disgustos. Cuando resultó que me querían atrapar y tenía que huir de nuevo, supe inmediatamente que no podía dejarla allí.

Mi madre era muy comprensiva, pero también firme. En los momentos de mi depresión, ella fue la que me calmó y me ayudó a superarlos. Cuando tuvimos que elaborar un plan de huida rápido, no tuvimos mucho que pensar. Por supuesto que elegimos Argentina, el país de origen de mi padre.

Nos acostumbramos bastante rápido. Encontramos a los sobrinos de mi padre que nos ayudaron con todo. Encontré un trabajo como entrenador de fútbol juvenil en la escuela secundaria, y mi madre empezó a trabajar como cocinera. Este país definitivamente nos hace bien.

Nunca me he sentido más sano. Nunca he estado más libre de prejuicios. Pruebo todos los deportes que existen. Así es como conocí a Soledad. Estaba en la clase de tenis de mesa, tan perdida como yo. Ella es el motivo por el que decidí ir a un programa de rehabilitación. Me prometió que podríamos hacerlo juntos y que nunca más volvería a apostar. Quiero creerle.

Podobny obraz
Fuente: http://www.luisbenshimol.org/wp-content/uploads/2019/01/1548110706_489_luis-benshimol-recomienda-un-paseo-por-un-pueblo-de-cultura-gaucha-de-la-pampa-argentina-san-antonio-de-areco.jpg

Qué más se puede decir. No echo de menos a mi vida anterior, tan estresante y llena de mentiras. Perdoné a Aniela, al final, cada uno le mintió al otro. Aprendo de mis errores. Parece que somos capaces de cambiarnos a cualquier edad.

Adiós, Lectores, y recuerden... siempre hay tiempo para un buen cambio.

Comentarios