12. La vida es sueño
Estimados Lectores:
Pasadas 48 horas,
me soltaron de la comisaría de policía. Me quedé sin dinero y sin ganas de
vivir. No obstante, recuperé mi teléfono cuando alguien lo llevó a la oficina
de objetos perdidos. Probablemente estés pensando: “¡por fin le pasa algo bueno!”. Sin embargo, había muchas llamadas
perdidas esperándome. La mayoría de ellas fueron de mi jefe, en las que expresó, de
forma bastante directa, su insatisfacción por mi ausencia injustificada del
trabajo. La última llamada ya fue realizada por el departamento de Recursos
Humanos, en la cual me informaron de mi despido con efecto inmediato. Bien, eso
es.
Al no tener
muchas opciones, decidí volver al apartamento. Para mi sorpresa, Aniela ya
había recogido todas sus cosas. En la mesa encontré una demanda de divorcio y
una breve carta en la que me informó que tendría un mes para mudarme, porque el
apartamento le pertenecía a ella incluso antes de nuestra boda. Se atrevió a
escribir que debería llegar a un acuerdo, por el bien del niño. No importa si
no es mío, no es su culpa.

Fuente: https://epoznan.pl/storage/gallery/60798/BpUzGoSpqFfEQ3ulIHdKaJHpYz2InVuK.jpg
Al darme cuenta
de mi situación, comencé a preguntarme qué me quedaba. El coche. Mi única
compra que hice antes de la boda. Me trae muchos recuerdos, la mayoría de ellos
felices que todavía me mantienen vivo, pero tengo cuentas que pagar. He
decidido ir a la comisión de coches más cercana mañana y ver qué pueden
ofrecerme. Pero ahora solo sueño con dormir bien. Y no necesariamente tengo que
despertarme.
Buenas noches, Queridos
La vida es sueño...
y es mejor mantenerla así.
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