10. Güisqui, mi esposa.
Estimados Lectores:

Fuente: https://cdn.britannica.com/71/192771-131-00E5AA76/Glass-scotch-whiskey-ice.jpg
¡Mi hija nació! Hermosita.
Pequeñita. Inocente. Aniela, aunque cansada, nunca ha estado más guapa que justo
después del parto. Habría sido el día más feliz de mi vida si no fuera por ese
bastardo. ¿Cómo se atreve a venir al hospital en el momento más importante de
nuestras vidas? Obviamente, estoy hablando de mi cuñado.
En cuanto lo vi,
le grité en la cara lo que pensaba de él. Que era un traidor. Me respondió con
una risa terrible, como en una película de terror. Dijo: «Es interesante que
veas la traición de forma selectiva, pero no si está justo delante de tu nariz».
Eso me hizo
cuestionar a todo. ¿Si él tenía razón? ¿Todas esas riñas de Daniel y Aniela?
¿Por qué un instructor de yoga estaría tan interesado en nuestra vida privada
si no fuera parte de ella?
Entonces todo se
volvió claro.
Me alejé
silenciosamente de mi cuñado y fui a la sala de postparto de mi esposa. «¿Es mi
hija?» pregunté. Todo lo que podía
responderme fue un simple «lo siento».
No podía mirarla
más, así que me fui. Conduje el coche con la radio apagada durante más de una
hora hasta que me encontré un bar en un pequeño pueblo que no conocía. Empecé
esa noche pidiendo una botella de güisqui.

Queridos, no
puedo desearos nada bueno hoy. Todo esto ya no tiene sentido. Quiero
desaparecer. Espero que el alcohol pueda ayudarme con eso. No me queda absolutamente
nada en esta vida.
Adiós.
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